Game of Thrones
(Juego de tronos)
Ramin Djawadi
     
Año:   2011
Sello:   Varese Sarabande
Nº Tracks:   29
Duración:   66:12
     
Ficha IMDB
 
Web del Compositor
 
 

Reseña por:
 Óscar Giménez


 
1. Main Title (01:46)
2. North of the Wall (03:48)
3. Goodbye Brother (03:07)
4. The Kingsroad (02:06)
5. The King's Arrival (03:34)
6. Love in the Eyes (04:00)
7. A Raven from King's Landing (01:16)
8. The Wall (01:59)
9. Things I Do for Love (01:52)
10. A Golden Crown (01:38)
11. Winter Is Coming (02:42)
12. A Bird Without Feathers (02:02)
13. Await the King's Justice (02:00)
14. You'll Be Queen One Day (01:36)
15. The Assassin's Dagger (01:19)
16. To Vaes Dothrak (01:29)
17. Jon's Honor (02:35)
18. Black of Hair (01:40)
19. You Win or You Die (01:57)
20. Small Pack of Wolves (01:57)
21. Game of Thrones (01:18)
22. Kill Them All (02:35)
23. The Pointy End (03:16)
24. Victory Does Not Make Us Conquerors (01:35)
25. When the Sun Rises in the West (02:40)
26. King of the North (01:28)
27. The Night's Watch (01:44)
28. Fire and Blood (04:30)
29. Finale (02:31)
 

 

Tema principal en "Main Title"

Tema de los Stark en "King of the North"

Tema de Daenerys en "Love in the Eyes"

Tema de la Familia Real en "The King's Arrival"

Tema principal en "Finale"


El tema principal y algunas de las piezas para el capítulo final que elevan el listón por encima de la media.



La música de Djawadi no brilla y transmite poco, emocionalmente hablando, durante la mayor parte de la historia. 



"Main Title" y "Finale"

 

Main Title

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Djawadi: ni gana ni muere, en el término medio

     

altEl orondo George R.R. Martin se embarcó en la aventura de Poniente a mediados de los noventa. Con un buen puñado de premios a sus espaldas, sobre todo en el terreno de la ciencia-ficción (Hugos, Nebulas y demás), en 1996 dio a conocer al mundo Juego de tronos, el primer volumen de una larga saga bautizada Canción de Hielo y Fuego. La primera edición en tapa dura no fue ningún bestseller. Fue a partir de la edición posterior en rústica cuando el boca a boca comenzó a circular y se inició la onda expansiva que ha enganchado a millones de lectores.

Aunque Juego de tronos, y la saga en general, se encuadra en el género fantástico, lo cierto es que Martin no se excede con los elementos propios de la fantasía ni la magia, que casi me atrevería a decir que tienen una aparición bastante discreta en el primer volumen de la historia. En su narración tienen tanto o mayor peso la diplomacia, la intriga, las maquinaciones y las traiciones que las espadas y los ejércitos y, desde luego, más que los conjuros y los seres imaginarios –que también los hay-. Maquiavelo hubiera sido fan de Canción de Hielo y Fuego.

Dado que esta reseña no pretende ser demasiado larga y tiene como propósito centrarse en la banda sonora, simplemente diré que la mayor parte de Juego de Tronos se ambienta en Poniente en una época inspirada grosso modo en la Inglaterra medieval, aunque el territorio sea mucho más extenso, y que Martin nos presenta varias casas implicadas de una forma u otra en la lucha por el poder. Los Stark, Lannister y Baratheon protagonizan el desarrollo argumental de lo que sucede en Poniente durante la primera temporada. En las siguientes irán cobrando mayor presencia otras, como los Tyrell, los Martell o los Greyjoy de las Islas del Hierro.

Unos 15 años atrás, Robert Baratheon, apoyado por su amigo Eddard Stark, arrebató el trono de Poniente a Aeris Targaryen, llamado el Rey Loco. También contaron con la ayuda de los poderosos Lannister, pero las relaciones entre estas casas son todo menos fluidas y la sombra de la guerra se aproxima. Y el invierno se acerca...

Mientras tanto, en el este, al otro lado del mar, los hermanos Viserys y Daenerys, únicos supervivientes de la casa Targaryen, mueven sus hilos para recuperar el trono para el ambicioso Viserys, que casa a su hermana con un líder dothraki que les permitirá reunir un gran ejército.

La tercera pata argumental se centra en el Muro, la gran muralla de hielo que defiende Poniente de los salvajes -y más cosas- del extremo norte del continente. Está defendida por la Guardia de la Noche, un cuerpo guerrero de carácter casi monacal en el que ingresan de por vida, sobre todo, delincuentes y criminales a los que se les conmuta la pena a cambio de sus servicios en el frío norte. Planteado este tablero de juego, Martin fabrica cientos de personajes que lo recorren en una continua sucesión de fidelidades y traiciones.

altDurante años se planteó la posibilidad de llevar los libros a la pantalla. Debido a la complejidad de la historia y teniendo en cuenta que son un buen número (la última noticia del autor es que serán ocho), de los cuales se han publicado cinco hasta la fecha, lo más adecuado era una serie televisiva de múltiples temporadas y la HBO, por méritos propios demostrados en otras producciones dirigidas a público adulto, se presentó como la mejor opción. De hecho, hay que resaltar que el resultado de la primera temporada ha sido satisfactorio para la mayoría de lectores y seguidores de Martin, así como para buena parte del público que no conocía los libros.

En cuanto a la música, el compositor encargado inicialmente de escribir el score fue el británico Stephen Warbeck, pero quedó descabalgado del proyecto poco tiempo antes del estreno. Según los responsables de la serie, David Benioff y D.B. Weiss, se tuvo que buscar a contrarreloj un nuevo compositor y fue el supervisor musical Evyen Klean quien les propuso el nombre de Ramin Djawadi, hombre del círculo de Remote Control que cuenta en su currículum trabajos cinematográficos como Iron Man, Clash of the Titans y televisivos como Prison Break y FlashForward.

altBenioff y Weiss explican en el libreto que no querían una partitura con una gran orquesta (“no sería apropiada para el mundo lúgubre y sucio de la serie”), pero tampoco música basada en instrumentos de época (“no proporcionarían el peso y el poder que queríamos”). Puede decirse que Djawadi ofreció a los productores más o menos lo que querían, música con orquesta limitada, sonidos sintetizados y fragmentos protagonizados por instrumentación étnica, aprovechando en parte el origen iraní –aunque nacido alemán- del compositor. Pero el resultado se queda en un punto intermedio, en un “quiero y no puedo”. Muchas escenas carecen de música y en la gran mayoría de aquellas que la tienen no brilla lo suficiente, como si se hubiera escrito con un interés premeditado para crear atmósferas y pasar poco menos que desapercibida. Recuerdo ir viendo los episodios semana tras semana y, al margen del pegadizo tema principal, pensar constantemente que, desde el punto de vista musical, Juego de tronos era una oportunidad desperdiciada.

altMuy pocos aficionados pensamos que Djawadi sea un primer espada en esto de la música de cine. Iron Man y Clash of the Titans tendrán una calidad compositiva correcta o cuestionable según los gustos, pero ponen en evidencia que Djawadi puede hacer temas poderosos y grandilocuentes. Por lo tanto, cabe achacar a la intencionalidad de los responsables de la serie el que en esta ocasión se haya optado por otros sonidos. Como digo, aunque la serie en general me parece sensacional, la música decepcionaba capítulo tras capítulo, aunque con alguna que otra honrosa excepción.

Hasta el final del penúltimo episodio mi nota hubiera sido un suspenso o un aprobado raspadillo. Sin embargo, un par de cosas cambiaron mi percepción para valorarla de forma un poco más positiva. Resulta que pocos días antes de la emisión del capítulo final se lanzó la edición discográfica. La mayor parte del contenido deambulaba por los caminos ya conocidos, pero incluía varios temas en su parte final más redondos, temas de esos que conectan emocionalmente con el espectador, lo que para muchos es una de las finalidades principales de la música de cine o televisión. Ver el último episodio con la música escuchada de antemano en cuatro o cinco escenas claves aumentó el interés y mi consideración de este trabajo de Djawadi.

Pero vayamos a desgranar un poco el contenido. Lo más recordado será sin duda el tema principal. Benioff y Weiss comentan que un par de días después de proponer al compositor trabajar en la serie recibieron una demo con este adictivo tema que escuchamos con unos didácticos créditos iniciales que muestran al espectador el mapa y las localizaciones de cada episodio. Es una pieza muy conseguida que, encajada con los mecanismos visuales de la presentación –metáfora de las maquinaciones que tiene la lucha por el poder-, refleja de forma fantástica el mundo creado por George R.R. Martin.

Por lo tanto, el “Main Title” es un gran acierto. El compositor no abusa demasiado del tema a lo largo de la serie, y cuando lo hace es de forma acertada. Una versión más lenta y dramática la encontramos en “Game of Thrones”, utilizado en los créditos finales de varios episodios. Se usa también al final de “The Kingsroad”, dando un toque dramático a la despedida de Eddard Stark de su hijo bastardo Jon Nieve. Pero los momentos más brillantes de este tema principal se recogen en cuatro pistas correspondientes al último capítulo, que introducen el ostinato de esta pieza y lo hacen crecer de forma majestuosa: “Jon’s Honor”, “Kill Them All”, “The Night’s Watch” y “Finale”.

altPara los Stark encontramos un tema lento, dramático y grave ejecutado con chelo solista (en ocasiones chelo eléctrico). Lo oímos por primera vez con carácter emotivo en “Goodbye Brother” (Jon se despide de sus hermanos antes de marchar al Muro), luego en “Winter Is Coming”, “Jon’s Honor”, “Kill Them All” –en estos últimos fusionado con el ostinato del tema principal-. Su variación más épica la oímos en “King of the North”.

Sonidos étnicos orientales protagonizan las escenas de Daenerys y los dothrakis. La hija del anterior rey de Poniente, derrocado por las otras casas, tiene su propio tema interpretado por el duduk. Su escena de amor con su esposo Khal Drogo -la del segundo episodio- está acompañada de “Love in the Eyes”, con percusión étnica que crece y crece hasta el clímax. El tema de Daenerys lo encontramos también en “When the Sun Raises in the West” y “Fire and Blood”, mientras que los sonidos orientales asociados a los dothrakis, tribus nómadas que habitan grandes llanuras al estilo de los mongoles, lo escuchamos, por ejemplo, en “To Vaes Dothrak”.

altPara la familia real, fruto del matrimonio de Robert Baratheon con Cersei Lannister, Djawadi nos presenta una fanfarria que acompaña la llegada de los reyes a Invernalia, hogar de los Stark. Es “The King’s Arrival”, que primero suena con instrumentación medieval -no utilizada en la serie- y después con un sonido más orquestal. La melodía la oímos de nuevo en tono casi fúnebre en “You Win or You Die” –probablemente la frase más famosa de la saga-, acompañando la petición de clemencia de Sansa a Joffrey Baratheon; así como en “You’ll Be Queen One Day”, interpretada con arpa para un momento romántico –aunque la música insinúe más bien lo contrario- entre Sansa y Joffrey.

Música atmosférica, fría y sintetizada suele acompañar a las escenas del Muro. “North of the Wall” o “The Wall” son ejemplos de esos sonidos ambientales helados, si bien el primero suena más agitado y terrorífico en su tramo final. Corresponde a la primera escena de la serie.

altHay dos piezas relativamente parecidas que utilizan instrumentos de cuerda, tipo laúd, para otorgar cierto grado de dinamismo a acciones de la familia Stark. En “Things I Do for Love” se emplea cuando vemos a Bran trepar por los muros de Invernalia al final del primer episodio, mientras que en “The Pointy End” acompaña al entrenamiento de Arya con su instructor de esgrima. Es un tema bastante logrado e integrado en los créditos finales del tercer episodio.

Es curioso que algunos de los temas más interesantes se hayan dejado precisamente para los créditos finales, con una intención de mantener la atención sonora en el tono emocional que se pretende conseguir con cada final de episodio, eso que los anglosajones llaman “cliffhanger”. En créditos finales escuchamos la mayoría de veces “Game of Thrones”, pero también se emplean “The Pointy End”, “Await the King’s Justice” (final en la taberna donde se encuentran Catelyn Stark y Tyrion Lannister), “You Win or You Die” (después de que Sansa pida clemencia a Joffrey) y “Finale”.

Del resto del disco podemos destacar el tema de acción de la pelea entre los hombres de Stark y la guardia de Jaime Lannister en Desembarco del Rey (“Small Pack of Wolves”), el intrigante crescendo que acompaña los descubrimientos de Eddard Stark sobre la familia real en “Black of Hair” o el tenso final de “A Golden Crown” en referencia a la corona con que Khal Drogo "obsequia" a Vyseris.

altVale la pena comentar algo más sobre las piezas del episodio final. Si la música de toda la serie hubiera transitado por un estilo más brillante y emotivo, la nota final hubiera sido mayor. En ese episodio que concluye la primera temporada hay varios temas que están por encima de la línea general. Los dos asociados a Jon Nieve “Jon’s Honor” y “The Night’s Watch”- son capaces de poner los pelos de punta, por ejemplo cuando vemos a la Guardia de la Noche atravesar el Muro hacia el norte. El tema de los Stark cuando los norteños vitorean a su rey en “King of the North” también, lo mismo que en su variante más trágica que escuchamos en “Kill Them All”.

Pero la guinda del pastel es “Finale”. Comienza de forma algo sosa y ambiental hasta que va cobrando consistencia y finalmente despega llenando de magia la escena con coros femeninos, al tiempo que escuchamos el tema principal en su versión más épica y conmovedora. Buena parte de ese final se escucha en los títulos de crédito.

En conclusión, los últimos temas de la banda sonora –que no recoge de forma cronológica la edición discográfica- deja un buen sabor de boca. Pero siendo realistas hay que destacar que, a lo largo de los nueve primeros capítulos, la música tiende a pasar desapercibida en muchos momentos y no conecta con el espectador de la manera que debería en una historia de estas características. Puede considerarse en cierto modo una decepción. Supongo que muchos aficionados habrán tratado de imaginar cómo hubiera sonado Juego de tronos si hubiera caído en manos de un Michael Giacchino o un Bear McCreary (quien se ofreció para ello cuando Warbeck fue excluido de la producción), pero no fueron los elegidos. Es lo que hay.